Perifoneo

Funciona a base de repetición, hay que ir bien despacio para que todo el mundo termine de escuchar el aviso dos o tres veces, como mucho tendrá unos treinta segundos. Después una canción ruidosa, algún melisma que rompa la siesta, algo bien terraja. La falta de siesta. Luego el aviso otra vez. Lo primero que se siente es bronca, después se presta atención a ver quién fue el hijo de puta que llevó el asunto adelante y al final hay como un gusto a diez años atrás -lindo gusto- que evita que uno atraviese el zaguán a los gritos revoleando la mano por encima de la cabeza y haciendo amenazas de esas que nunca parecen concretarse, las que el vecino desaprueba.

Hay otros que caminan y seguro deben tener piezas de la garganta para adentro. Máquinas que abren la boca y la cierran con mensajes cortitos, después tararean alguna melodía con los ojos vacíos, moviendo el pie como si uno fuera a tener algún tipo de empatía con esa actitud insulsa, esos comentarios obtusos. Y la abren y la cierran. Hasta parece que hablaran más lento, repiten las palabras que no eligieron haciendo los mismos gestos con las manos como la primera vez que uno interrumpió su falta de siesta esperanzado y no, no funcionó, siempre es hombre y radio y parlante en la cabeza y farmacia. Y ahí no hay gusto a nada, es un rechazo anacrónico, permanente. No hay una cara para eso, no hay protocolo. O no debería haber protocolo. Esas caras que la gente que piensa en la boca pone frente a cualquier situación no sirven, entonces no pongo ninguna cara y dejo que pasen con sus avisos de farmacia, con sus charlas de yo me bajo en la próxima.

 

Menelao, Carlos Goberna y su Sonora Borinquen

Todo el mundo sabe que “Elena Elena”, un clásico bailable de Carlos Goberna y su Sonora Borinquen, habla sobre los hechos relatados en La Ilíada. Quiero hacer una serie de consideraciones al respecto, porque creo que la clave de una parte importante del programa de la asignatura Literatura en bachillerato está perdiendo un estupendo recurso para que los estudiantes comprendan esta obra fundamental.  

Primero quiero descartar algunos argumentos tontos, el primero de ellos es que “Elena Elena” no tiene hache y el personaje homérico sí. Los escépticos, particularmente profesoras viejas de literatura, dicen que le falta una hache. De ninguna forma vamos a ceder ante este acto de corporativismo, movido por gente que no quiere reformar los planes de estudio. Lo cierto es que Helena se escribía Ἑλένη y significa “antorcha”. Eso que aparece al principio no sabemos qué es, pero tiene más pinta de “e” que de “h” así que se terminó el asunto.

El segundo es que Elena dice irse al pueblo de Manatí, de la misma forma hace referencia al hijo de Fermín, con quien hubiera tenido una vida mucho más digna. Veamos los documentos mencionados:

1. Elena Elena, Elena Elena, Elena me dijo a mi yo me voy papito santo pal pueblo de Manatí

2. Elena un dia me dijo que si se hubiese casado con el hijo de Fermin “el no me haria las cosas que tu me haces a mí”.

Con respecto a ambos puntos, vamos a acotar que la vocación pedagógica de Carlos Goberna hizo que los nombres se cambiaran. Cualquier persona que haya leído La Ilíada sabe que la letra refiere a Troya cuando habla de Manatí, que Fermín es Príamo y su hijo es Paris. A esta altura el lector debe haber entendido ya que “Elena Elena” no es otra cosa que una representación del lamento de Menelao al ver que Helena de Troya ha partido.

Si todavía no se ha convencido, vea la referencia a los carros. “Yo le compré un carro nuevo” no hace otra cosa que recordar la importancia que estos artefactos tienen en el correr de la obra, siendo las carreras de carros una de las pruebas principales en toda la obra Homérica, pero sobre todo moneda de cambio entre las tropas, que valoraban los carros de guerra en gran forma. 

Después de meses estudiando la obra y analizando entre líneas la canción, fui a por Carlos Goberna para hacerle una entrevista que confirmara esta idea. La transcribo a continuación:

Carlos, descubrí la sutil analogía entre “Elena Elena” y la obra homérica, no sé cómo escapó a nuestros ojos el lamento de Menelao en la letra, así como las razones de Helena para partir a Troya.

—Mirá, no sé de qué me estás hablando.

Es imponente la humildad del artista, el temple con que rechaza el éxito y entrega semejante idea de forma disimulada, desprendiéndose de la gloria en la pose críptica propia del genio.

Desde aquí no queda más que elevar una solicitud formal al Ministerio de Educación y Cultura para que, a la luz de estos motivos, reforme el plan de estudios de Literatura e incluya esta herramienta fundamental para comprender esta obra que reviste principalía dentro de la tragedia griega. Invitamos, además, a que usted escuche la obra de Carlos Goberna y su Sonora Borinquen con la óptica que desde aquí brindamos, humildemente.

Dole

Andá y hacé que te duela solo, lejos.

Andá que el dolor da asco.

Andá y que te duela solo, que doler en los demás da vergüenza, andá.

(Source: grab-themoon, via semen-up)

Cuelga

Adentro tiene un espejo que de un lado muestra una imagen distorsionada en un violeta de lo más extraño y del otro lo mismo que cualquier baño o ascensor. Arriba de eso una pantalla transparente y dura, que para entonces ya tenía algunas rayas de llaves en el bolsillo, y abajo una placa de plástico negra.

Todo eso cuelga. La gata, frente a semejante premeditación, se retiró de la escena con un gesto de decepción. Acostumbrada a sentirse atraída por sutilezas, abandonó la comodidad ni bien empezó la nueva forma de hacer ideas. Las ideas ahora se hacen con objetos finos, rápido y sin mirar. Objetos finos con punta.

El primer golpe fue en el piso e hizo que la imagen se partiera. Por un momento tuve la impresión de que eran fractales. Se quiebra raro, hay algo de bello en cómo se quiebra. Así, como emitiendo una queja, el objeto que fue receptor de toda la furia que podía dar, se prendió en una muestra de rebeldía. Si hasta tengo miedo de prenderlo ahora, que podría ser muchas partes de otras cosas si no estuviera unido por esos tejidos de plata o cobre o quién sabe qué.

Terminada la batalla, descansa arriba de una mesa de luz y yo al lado. Me encargué de hacer todo lo que se me antojara con lo que quedó del cuerpo, que no va a volver a vibrar.

Mientras, me pueden llamar al teléfono de línea. 

Enojos

Café pendiente.

Te venden tu café y un perdón por tu cuota de responsabilidad social. Vas a casa a dormir tranquilo. 

Más barato que la venta de indulgencias, más sencillo que buscar soluciones. 

Gana el del café, ganás vos en justificaciones sencillas, y el pobre va a seguir siendo pobre, pero capaz que lo mostramos tomando café. 

Dos de azúcar.

Scar, las hienas y la revolución socialista.

Las grandes presentaciones están de más para análisis como el que nos convoca. Somos responsables de dar una versión que escape de las estructuras de emisión reinantes en estos días. Lo que queremos decir, sin más vueltas, es que cuando las hienas se la dieron a Mufasa estuvieron bien.

El relato oficial comienza con una exuberante fiesta en que la monarquía celebra la llegada del príncipe Simba. Con la participación del clero, representado por el mono Rafiki, la aristocracia se reúne sobre la roca más alta del reino y obliga a arrodillarse al pueblo frente al cachorro recién llegado.

—Todo lo que toca la luz es nuestro reino.

—¿Y todo esto será mío?

—Todo.

Esta conversación entre el monarca y su hijo, tal cual aparece en los documentos, demuestra el carácter despótico del tirano Mufasa, que se jacta con el malcriado del hijo de la acumulación enorme de poder que han logrado mediante años de imponer la fuerza bruta sobre el resto de la sociedad.

A todo esto, el pendejo malcriado descubre que al Norte del reino se encuentra el llamado “Cementerio de Elefantes”, que no es otra cosa que una serie de asentamientos irregulares donde moran las hienas, postergadas por un régimen que apunta a mantener los privilegios de las clases pudientes.

Cabe destacar que las hienas viven en un sitio privado de recursos, donde únicamente subsisten en base al abigeato, práctica que les ha merecido el desprecio a los ojos de la sabana. Sasú, un pájaro que oficia de mano derecha de Mufasa, seguramente rector de la burocracia en el reino, no tiene problemas de referirse a las hienas como “Animalejos roñosos y torpes”, según pudimos ver en el material audiovisual consultado.

Todas estas condiciones subjetivas no pasaron por alto para Scar, hermano del tirano Mufasa y conocido teórico de la izquierda internacional. No es justo negar su compromiso con la revolución por el solo hecho del noble origen del moreno león, no olvidemos la cuna de valiosos revolucionarios como Piotr Kropotkin.

Luego de una irrupción de Mufasa al territorio de las hienas, Scar acude a una reunión con tres representantes de la sociedad organizada y se produce este diálogo textual entre las hienas y Scar:

—¿Quién necesita Rey? Nadie.

—Apóyenme y nunca más sufrirán hambre.

Así queda conformada la alianza estratégica entre el proletariado y este teórico de la izquierda internacional que planea y ejecuta con firmeza un atentado contra la vida del monarca. Los medios oficiales maximizaron los mecanismos por los cuales fue llevado adelante el plan, pero ninguna monarquía cayó sin acciones firmes.

Scar llega al poder y plantea un modelo inclusivo en que las hienas podrán apoderarse de los espacios que les corresponden. Años de hambre y malas condiciones han dejado en ellas secuelas visibles, tal como se puede ver en el material audiovisual consultado. Además el mono Rafiki es echado del reino, en una clara señal de avanzar en un proceso de secularización, y Sasú es encarcelado porque todo el mundo sabe que la burocracia debe ser duramente atacada ni bien comienza un proceso revolucionario.

Los rasgos del reino cambian, se vive en la austeridad, incluso podemos ver a Scar, líder de la revolución, en escenas que muestran su hogar carente del confort propio de la monarquía dejada atrás. La aristocracia, encabezada por las leonas, no se siente a gusto sin los placeres barrocos del difunto Mufasa y empieza a generar problemas. Incluso envían una puta de la cohorte a buscar a Simba, el príncipe, que a esta altura ya es un cuadro de masas de la derecha, exiliado, viviendo la vida lujosa y despreocupada propia de la clase pudiente en el exterior.

El regreso de Simba es brutal. Con la ayuda del Rafiki, líder del clero, organiza la aristocracia y devuelve la monarquía al poder. Se produce una lucha desigual donde las hienas pierden el sentido estratégico y atacan a su propio líder revolucionario Scar producto de la fuerte presión mediática realizada con los vastos recursos de la contrarrevolución.

Al final, se restaura Rafiki en el clero, Sasú y la burocracia vuelven a su posición de privilegio, la familia de Mufasa se adueña nuevamente del poder, el pueblo vuelve a arrodillarse ante un nuevo príncipe y la pomposidad del pasado régimen brilla bajo el control social establecido por medio de la fuerza bruta. De las hienas no hay referencias en el material consultado, pero sabemos que en su fracaso volvieron al lugar que tuvieron antes de este valeroso esfuerzo.

Desde aquí enviamos nuestro respeto al profundo cambio que propusieron Scar y las hienas, porque seguiremos luchando por un mundo sin explotados ni explotadores.