Sobre volver a hacer cosas
Entonces pasó porque se dio vuelta. Porque la encontré en un cajón que estaba muy alto y omití lo extraño del evento, pensé que había sido un olvido y que todo podía ser como antes. Hace tres días que todo es como antes. Encontré en mi cama algo que tenía el aspecto de la cáscara de pan —la de antes— y alrededor tirabuzones blancos que se movían al acercarme a mirar. Livianos, entonces. Venían de adentro de la almohada que volvía a deshacerse por la punta colocada para que coincida con la terminación cerrada de la funda, una imagen familiar cuyo olvido hizo recurrir en un error molesto. Con un entusiasmo impropio de alguien en mi situación y una sonrisa algo tonta, junté cáscaras de pan y tirabuzones, la hice girar para que se deshaga bajo la contención de la funda —una postergación— y volví a descansar sobre la única almohada que me gusta.




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